¿Y SI LO CAMBIAMOS TODO?

¿Cuántas veces te has planteado a lo largo de tu vida, corta o larga, cambiarlo todo de golpe, de la noche a la mañana, borrar y volver a empezar?

En los últimos días de verano, aquellos en los que yo estaba dedicado a no hacer otra cosa nada más que pensar, decidí que tal vez era el momento de volver a cambiarlo todo, pero esta vez a diferencia de otras ocasiones ese cambio íbamos a hacerlo de manera más calmada, más pensada, incluso valorando la posibilidad de moverlo y devolverlo de nuevo a su sitio, como cuando cambio las fotos de una pared a otra, en el caso de que no queden bien.

Una persona que me conoce y que se dedica al digno oficio de analizar y emitir evaluaciones sobre el comportamiento humano dijo: tu inteligencia emocional puede con todo, tu parte racional apenas existe y tu orgullo y rabia (o eso que vulgarmente llamamos dos cojones) es capaz de mover los cimientos del planeta tierra, es por todo eso por lo que necesitas estar en continuo cambio, eres el discípulo más adoctrinado de la filosofía de Heráclito: “todo cambia, nada permanece”.

Fuera de esta percepción más o menos acertada de mi carácter o mi personalidad, me quedo con la necesidad de cambio por aburrimiento, por inquietud o tal vez porque busco incansablemente una felicidad que aunque llega, nunca es suficiente. Soy más inconformista de lo que yo pensaba, tal vez sí. Lo soy.

Unos cambios han venido dados y otros no. Unos cambios los he hecho yo solo y en otros me habéis ayudado y todavía seguís haciéndolo de manera desinteresada. Gente de siempre y gente nueva, pero gente, amigos, confidentes y amantes pasajeros de las mudanzas.

Desde septiembre hasta hoy hemos cambiado muchas cosas, algunas de ellas con la firme convicción de que no volverán nunca más. Otras todavía están en proceso de cambio y tantas en mente para comenzar a renovar, como este perfil en el que me leéis casi a diario, o el blog: zaloalo.es al que nunca os invito porque hay que pasarle la aspiradora.

Vamos a cambiarlo todo, pero esta vez con calma. Sin prisa, pero sin pausa. Con esfuerzo y constancia, que eso nos sobra. Primero yo sólo. Después y cuando te decidas me ayudarás, hay tiempo, tranquilo. Todavía son menos veinte.

A menos veinte de cuarenta.

Gon 4 - copia

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