EL PREMIO

Aquel mediodía mi madre me contó cómo era la casa de mis bisabuelos, aquella casa que con sus palabras y mi imaginación transformé en un palacio en pocos minutos. Cuando llegué a la guardería y en la clase de pintura dibujé aquella enorme vivienda con todo lujo de detalles, con sus naranjos en flor, sus manzanos llenos de pájaros, su riachuelo de agua helada y su molino de piedra. Maribel, la que fue mi profesora con 3, 4 y 5 años, cuando vio mi “boceto artístico” se sorprendió y me premió con un montón de caramelos que cogió del cajón de su mesa. Creo recordar que esta fue la primera vez que recibí un regalo a cambio de algo que yo había hecho.
A lo largo de la vida fui recogiendo otras recompensas que tengo que decir que nunca llegaron de manera gratuita. Unos libros cuando gané el concurso literario de mi colegio. Una bicicleta cuando aprobé con buenas notas octavo de EGB. Un lacón y dos manojos de grelos cuando ganamos el concurso de disfraces en el instituto o 150 € que invertí en las viandas para la romería de la Fraga, por mi diseño del cartel para las fiestas de mi pueblo.
Este jueves la emisora de música comercial más importante de nuestro país celebró su entrega anual de premios. Estuvimos en primera línea de combate. Tengo que reconocer que a muchos de los artistas, músicos o “faranduleros” que allí se encontraban: o no los conocía, o sí los conocía pero no son santo de mi devoción. Un escenario impresionante y una organización increíble. Si bien fueron muchos los cantantes que estuvieron en escena, el plato más contundente de la noche se lo comieron entre un ya consagrado Sanz y un jovencillo apellidado Alborán, muy meloso él y capaz de mover a hordas de adolescentes edulcorad@s por el ritmo de su guitarra.
Cuando subían al escenario a recoger su galardón los agradecimientos eran múltiples y de lo más variopintos, pero en todos ellos estaban fans, familia y amigos, porque a fin de cuentas los artistas viven por, para y gracias a ellos. Gracias a nosotros que sin ser conscientes nos convertimos en sus premios. Y ya que soy premio, me gustaría ser el de consolación, ese que no se llevó Alicia Keys, y que desde luego y para mí fue la gran actuación de la noche. Una voz inconfundible, una imagen impecable y un ritmo que dejó a todo un pabellón obnubilado.
Esta semana, yo esperaba una gran nevada en Madrid, pero al final los que mueven esto del frío, las nubes y el viento decidieron que esta no era la ocasión, a cambio tuve otros momentos especiales, porque las recompensas no siempre tienen porque ser materiales. Una tarde de cañas con una prima, un trabajo cuando estás en el paro, una comida con un amigo, un capuccino lleno de espuma en buena compañía, un abrazo inesperado o tu buenos días más madrugador.
Dentro de 15 días vuelvo a Galicia a recoger otro de estos premios cuyo valor material es insignificante. El reencuentro con unos amigos que me esperan para disfrazarnos, bailar, reír y compartir un momento de alegría alrededor de una mesa con un buen cocido gallego.

Un comentario en “EL PREMIO”

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s