BANCOS, CAJAS, SECTAS Y OTRAS ESPECIES CHUPÓPTERAS

Hace unos días una señora con traje de corte impecable, carpeta bajo el brazo y una cartera de mano llamó a mi puerta. Incauto de mí, abrí. La mujer no quería venderme nada, simplemente y de forma muy educada y amable, venía a ofrecerme un mundo mejor, y todo por una pequeña aportación a su «reino». Antes de despedirnos me dejó una revista y se marchó. 

Dos días más tarde acudí a una entidad bancaria a reclamar el cobro de mantenimiento de una tarjeta de rédito que yo no tengo. Asuntos de bancos. Una señora con traje de corte impecable, carpeta bajo el brazo y un bolígrafo en la otra mano me atendió de forma muy educada y amable. El asunto de mi tarjeta le importaba poco. Ella quería ofrecerme un mundo mejor y todo por una pequeña aportación a su «reino». Antes de despedirnos me dejó una revista y me marché.

Leo ambas publicaciones. En ellas me regalan los ojos. Imágenes bucólicas y fantásticas. Familias blindadas, jardines maravillosos, casas de cuento, amor a raudales, compromisos infranqueables, palabras, palabras y más palabras. 

Pienso en los últimos spots televisivos de diferentes bancos y cajas donde lo que me muestran son manos que se rozan, abuelos que abrazan a sus nietos, hijos que quieren a sus padres, parejas que se aman y todo disfrazado de un concepto que está muy de moda últimamente: la confianza.

En ambos casos persiguen el mismo fin: el ánimo de lucro. El mismo objetivo: robarme de manera «consentida» y sin sentido, y el mismo «modus operandi»: ganarse mi confianza.

Está claro que algo falla: LA COMUNICACIÓN.

Culpables: ¿las entidades financieras? ¿las agencias de publicidad? o ¿los medios?

Inocentes como siempre los usuarios.

Y mientras espero una respuesta, en mi cabeza un mal pensamiento, si a las primeras se les llama sectas destructivas ¿cómo llamamos a los segundos?.

5 comentarios en “BANCOS, CAJAS, SECTAS Y OTRAS ESPECIES CHUPÓPTERAS”

  1. Parece increíble que sectores tan diferentes usan el mismo concepto para venderse. ¿Acaso somos tontos? ¿Acaso no nos creen capaces de diferenciar la utopía de lo que necesitamos? A pesar de repetirnos las palabras «confianza», «mundo mejor», el efecto que consiguen es exactamente el contrario. Ya nadie se cree estas promesas; promesas que te culpan de tu fracaso con frases como: «Si Ud. me hubiera escuchado…» Pues no, no se les escucha porque lo que comunican es lo mismo desde décadas. Si no cambian el registro, no creo que vayan a atraer muchos clientes, ni a mantener a los que tienen.

  2. Muy de acuerdo.
    Antes se vendía lujo, ahora esperanza y una vida más fácil. Y para que no nos timen es aconsejable pensar que la solución no viene de fuera, sino de nosotros mismos y que cuando te piden dinero… algo huele mal.
    Me encantan tus escritos.

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